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3/8/1984 . Sumisión o conflicto por Jorge Abelardo Ramos


ban constituirse, prohibían esa meta a aquellas que deseaban hacerlo. En la misma Europa, en la lejana América del Norte y con mayor razón en los países así llamados bárbaros, los civilizados cerraban el camino a los que querían civilizarse. La América Criolla, desprendida de España en las guerras de la Independencia, fue "balcanizada" por las potencias anglosajonas. Aparece en la historia del último siglo y medio como un mosaico incoherente de 20 Estados supuestamente soberanos, adornados de todas las baratijas jurídicas, filatélicas, arancelarias y rituales de "naciones" verdaderas.

Pero en realidad se trata de provincias, de repúblicas simbólicas, perpetuamente conmovidas por pronunciamientos militares, la sujeción cultural hacia los Estados Unidos o Europa, sumidas en los cultivos de exportación y con las clases ilustradas hechizadas por las civilizaciones clásicas, la democracia formal inmovilista o los marxistas importados. También el pensamiento político de los hijos de la América Criolla es sometido a la "balcanización". Cada latinoamericano supone pertenecer a una nación. Pero en realidad se trata de naciones no viables.

El imperialismo triunfará en la cabeza de los latinoamericanos, sean de derecha o de izquierda, en tanto los latinoamericanos conciban todas las fórmulas de redención, aún las mas atrevidas, excepto unirse en Nación o Confederación de Estados. Un siglo de dispersión ha logrado borrar en la memoria histórica colectiva que las 20 provincias deben confluir a la gran Nación posible o privarse de un destino.

Hacia el año 2000 América Latina alcanzará a contar más de 600 millones de habitantes que hablan la lengua hispano-portuguesa, que poseen el mayor reservorio de minerales, energías y alimentos que ha conocido la historia y que constituirá la región que cobijará mayor numero de católicos.

Nadie pondrá en duda que se trata de una larga marcha, y, ante todo, de una batalla intelectual de inmensos alcances. Dante reinventó la lengua italiana y luego Maquiavelo, desde Florencia, reflexionó sobre la constitución de la unidad nacional, que recién llegó para Italia tres siglos más tarde. ¿Cuál sería el destino de la República de Massachussets o de la República de Nueva York, si Lincoln no hubiera fundado los Estados Unidos mediante una guerra revolucionaria que abolió la esclavitud, sometió a los refinados plantadores del Sur y expulsó la influencia inglesa de la economía norteamericana? Cada uno de esos Estados de la América del Norte ¿habría llegado a erigirse en potencia mundial? Es justo dudarlo. Más bien podría conjeturarse que el actual territorio de los Estados Unidos será escenario de una inestabilidad crónica, teatro de aventureros militares y de una armonía social semejante a la que reina en la infortunada Centroamérica.

El conjunto del pensamiento europeo se resistió a concebir la idea de que la exigencia interna de América Latina consistía en procurar su unidad nacional. La escuela liberal burguesa exportó a las grandes ciudades-puerto del Nuevo Mundo los códigos civiles y los textos de la democracia formal, para que su aplicación en cada país latinoamericano por separado, operasen las maravillas que exhibían tales textos en la escena del Occidente capitalista. Pero en la América Criolla no había capitalismo (en un sentido pleno y generalizado) y los textos constitucionales producían resultados grotescos. De la izquierda hegeliana, a su vez, de aquellos jóvenes discípulos del gran maestro, provinieron luego las fórmulas revolucionarias. Pero tanto Marx como Engels aplicaron al pie de la letra las despectivas hipótesis de Hegel en su Filosofía de la Historia Universal, respecto de la América del Sur.

También los fundadores del socialismo llamado "científico" expulsaban a los pueblos latinoamericanos de la historia, así como juzgaban "residuos" destinados al "basurero de la historia", nada menos que a los pueblos eslavos del sur europeo. Marx y Engels juzgaron a los americanos d...continua



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