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29/2/1972 . El Colorado Ramos por Rodolfo Pandolfi


r con la misma política. El ciclo luego se repite. Es decir que siempre una parte importante del peronismo desobedece a Perón pero fingiendo que el problema es con quienes no lo entienden bien. Nunca lo tocan a Perón, pero constantemente lo desobedecen.
-El exilio de Perón dio lugar al desarrollo de este juego de equivocaciones, y todo peronista dirigente usa la máscara de Fernando para enfrentar las orientaciones de Perón. Ese juego obliga al maquiavelismo de Perón cuando, en realidad, el maquiavelismo no está en Perón sino en las cosas mismas. Él tiene que rever a los hombres que designa para tratar de imponer la línea que considera justa. Son los dirigentes quienes usan la máscara de Fernando y en nombre de Perón atacan al delegado de Perón. Pero fuera de los dirigentes está la crítica que las masas populares hacen a la conducción de Perón, y esa crítica no se expresa por intrigas sino por actos colectivos: como hace nueve años, cuando Perón ordenó la abstención y la masa peronista fue a las elecciones. Y en 1961, cuando aconsejó concurrir en la Capital Federal apoyando la candidatura a senador de Raúl Damonte Taborda, el peronismo, que en todas partes concurrió, se abstuvo de votar por ese candidato en la Capital Federal y dio lugar al triunfo de Alfredo Palacios. Es la forma de contestar al líder cuando no acierta: sus partidarios innominados, de una manera u otra, lo critican a través de un acto. Enseñan al líder que éste es líder mientras es representativo.

-Pero, insisto: ¿Usted cree o no en la actual debilidad del liderazgo político de Perón?
-No, no creo que esté débil. Ejerce una influencia política inmensa y está condicionando en parte la conducta del gobierno militar.

-Una influencia inmensa, pero siempre medio peronismo discute a sus delegados.
-No, no. Hay núcleos dirigentes. Las masas, en tanto Perón da una respuesta válida, acatan en forma incontrastable a Perón. Simplemente, hay círculos de dirigentes que se consideran albaceas...

-Usted que es dirigente de un nucleamiento que se llama Frente de Izquierda Popular... ¿No cree que hay un porcentaje elevado de autodenominados izquierdistas que se alejan del trabajo político esperando que las soluciones se produzcan sin trabajo político?
-Bueno, vamos a ir por partes...

-Perdón, quería terminar la idea. La gente distingue sobre todo por izquierda a dos cosas: al Partido Comunista, con su organización, por una parte, y a la llamada ultraizquierda, por la otra. Pero usted propone una izquierda que no tiene nada que ver ni con los comunistas ni con la ultraizquierda o los partidarios de la lucha armada.
-La izquierda argentina expresó clásicamente la influencia política y monetaria de la burocracia soviética a través del Partido Comunista, mientras la influencia del imperialismo inglés se presentó a través del partido del doctor Justo. En la medida en que el Partido Comunista estuvo siempre contra los movimientos populares, quedó reducido a un grupo bien organizado pero cuya peligrosidad se limita a la venta de rifas. Sueña con una sociedad vegetariana que mantenga relaciones fructuosas con la Unión Soviética. En ese sentido, el Partido Comunista condena la lucha armada. Por eso es tan amigo de los demócratas progresistas y de la Marina de Guerra. En cuanto al Partido Socialista, está amenazado de extinción por cuanto desapareció el sector que lo sustentaba: la aristocracia obrera de carácter privilegiado. Después del ’45 aparece nuestra corriente, de izquierda nacional, que plantea las cosas con un enfoque marxista entroncado con la realidad argentina y la latinoamericana.

¿Usted no visualiza otra izquierda?
-Están los partidarios de la acción armada. Allí podemos distinguir dos sectores: los que hablan y los que hacen. Los que hablan son mucho más numerosos que los que hacen y están instalados generalmente en los barrios residenciales del interior y de la Capital, y en la Facultad de Filosofía y Letras. A ésos no les tengo el menor respe...continua



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