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3/4/1970 . El revisionismo de izquierda por Juan José Hernández Arregui


l marxismo servido en la Argentina por intérpretes dogmáticos o incultos- señala correctamente el papel defensivo frente a lo extranjero, jugado por determinadas tradiciones culturales colectivas. Así por ejemplo, destaca el papel ideológico de la religión –aunque la Iglesia sea históricamente reaccionaria- y que en ciertas condiciones puede coincidir en los países atrasados con las luchas de las masas por la liberación nacional. Refiriéndose a esta especie de patriarcalismo bíblico corporizado en el siglo XIX por Facundo Quiroga o el Chacho, dirá Ramos: “No había por entonces otra defensa ideológica viable para las grandes masas”. Juicio que prueba tanto la fecundidad del marxismo como la inoperancia de la mayoría de los historiadores adscriptos a esta concepción de la historia y que en lugar de materialismo histórico han hecho liberalismo mitrista con espeluznantes citas de Marx y Engels. “Resulta evidente –agrega más adelante- la naturaleza social de este reflejo defensivo (la religión). El desenvolvimiento de las revoluciones nacionales enfrentará luego a la Iglesia Romana con las masas. Así ocurrió en la Alemania de Bismarck, en la Italia de Cavour, en la Argentina de Roca y de Perón”. Son también válidas las reflexiones del autor sobre el papel nacional positivo cumplido con relación al Paraguay, en un determinado momento histórico, por las misiones jesu´{iticas. Y en el orden inverso, es decir en otra situación histórica, también es justa la valoración del nacionalismo católico en la Argentina, en la que se desgaja el fruto reaccionario de esta corriente ideológica convertida por sus supuestos teóricos conservadores, en un instrumento del imperialismo destinado a obstaculizar y confundir la verdadera lucha de las masas democráticas por la liberación nacional y latinoamericana.

Rosas, Mitre, Roca
La figura de Rosas, pivote de nuestra historia, es enfocada en sus orígenes y consecuencias históricas. Tal visión, ajena al odio liberal y a la apologética católica, devuelve sus dimensiones a esta personalidad histórica.
Lo mismo puede decirse del boceto nuevo –aunue puede citarse el valioso antecedente de Luis Franco- que hace del general Paz. Las páginas más brillantes del trabajo apuntan a la destrucción de un trágico mito histórico: Mitre. Una documentación que los historiadores marxistas han rehuido u oscurecido, le permite a Ramos presentar a Mitre como la figura antinacional por excelencia, negador del federalismo, campeón del separatismo y encarnación de la política impuesta por el imperialismo, con su resultado, la conformación colonial del país. Lo mismo puede decirse del enjuicicamiento de la guerra con el Paraguay, conducida por Mitre al servicio del interés británico y en beneficio del Brasil.
La tesis, algo estrepitosa del autor, está en su reivindicación del general Julio A. Roca, en quien ve la personificación, con relación a un período histórico complejo y mal estudiado o deformado por los intereses del presente, del federalismo popular, que en diverso sentido encarnaron Rosas y los caudillos, opuestos estos últimos, al poder de Buenos Aires. Roca habría sido una especie de fórmula transaccional entre el país y la ciudad puerto obligada a conceder parte de su hegemonía ante el peso político y militar de las provincia. De esta corriente nacional –en parte representada también por Sarmiento, de quien hace Ramos un retrato exultante de vida- y a través de Adolfo Alsina surgirá el radicalismo de Alem, Irigoyen y Aristóbulo del Valle. Pero si esta tesis es renovadora, al mismo tiempo, desde el punto de vista documental, es la más débil. Es visible el esfuerzo intelectual de Ramos. Sus razonamientos se apoyan en documentos fragmentarios, y en todo caso, rebatibles. Puede aceptarse que dentro de la oligarquía nacional en formación, Roca representó su tendencia más argentina. No es que Ramos ignore la dificultad del planteo: “A esta ideología nacional del roquismo le faltaba la base material para el desarrollo ...continua



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Centro Documental Jorge Abelardo Ramos - C. A. de Buenos Aires, Argentina, UNASUR