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3/12/2008 . A propósito de las ideas y la militancia políticas de Jorge Abelardo Ramos por Daniel V. Gonzalez


El tramo final de la militancia política de Abelardo Ramos ha sido motivo de una fiera controversia entre muchos de los que habían sido sus seguidores durante décadas. Tras su muerte –es una lástima que no antes, con Ramos en vida- aparecieron varias notas, comentarios, pequeños ensayos y escritos diversos de censura y condena por el apoyo que, en los últimos años de su vida, Ramos le dio al gobierno de Carlos Saúl Menem.

Este respaldo ha sido calificado con dureza en muchos textos, sobre todo en los provenientes de algunos intelectuales o militantes políticos que estuvieron ligados a Ramos y a sus ideas a lo largo de muchos años de su dilatada trayectoria política. Las palabras “claudicación”, “deserción” e incluso “traición”, abundaron en esos textos en su mayoría extemporáneos. Otros, más piadosos, juzgan como un simple “error” esa decisión política. Hay quienes, incluso, dedican párrafos de amable condescendencia hacia lo que, entienden, se trató de una defección que juzgan que “en nada empaña el resto de su trayectoria”, a la que valoran con loas fervientes y reiteradas.

Para estos últimos, Ramos habría sufrido, en los últimos 5 años de su vida, una suerte de amnesia, en el mejor de los casos, o bien de oportunismo perdonable, que ellos, con magnanimidad, no vacilan en “disculparle” en nombre de su larga trayectoria de militancia anterior “en el campo nacional y popular”.

Casi nadie entabla, aunque sea tardíamente, un debate político franco y frontal acerca de si el Movimiento Patriótico de Liberación (MPL), partido que conducía Ramos, debió dar los pasos que dio: apoyar críticamente el gobierno de Menem y luego disolverse para confluir con el peronismo. Porque, hay que recordarlo, Ramos no estuvo solo durante esos años sino que fue acompañado por el grueso y los más importantes dirigentes del MPL que estuvieron de acuerdo en los pasos políticos dados por Ramos en apoyo a la presidencia de Carlos Menem.

Todos y cada uno de los críticos de Ramos omiten referirse a sus ideas políticas de los últimos años porque le parecen desopilantes, pro-imperialistas, entreguistas, por utilizar algunos de los calificativos a los que los más osados se atreven. A todos ellos les parece sumamente obvio que el gobierno de Carlos Menem representó “una entrega del país al imperialismo” y un abandono de los sagrados principios del nacionalismo económico que durante décadas había predicado Ramos y los partidos que sucesivamente él fundó y condujo.

De modo tal que las ideas políticas de Ramos de los últimos años no merecen siquiera ser consideradas y, por lo tanto, refutadas. Nada se dice sobre los motivos, aun supuestos, que llevaron a Ramos y al grueso de la militancia política del MPL a respaldar el gobierno de Menem e integrarlo en distintos ministerios, incluso desde algunos cargos de importancia. El propio Ramos, por ejemplo, fue embajador de Menem en México durante más de dos años. Otros militantes del MPL ocuparon destacados lugares en el ministerio del interior, de salud, de economía.

De modo tal que Jorge Abelardo Ramos fue acompañado por la casi totalidad de la dirigencia política de su movimiento durante aquellos años. Y la gran mayoría de esos dirigentes continuaron en el apoyo a Carlos Menem hasta el final de su mandato, a fines de 1999.

Para qué recordar aquellos años
Al repasar esos últimos años de militancia política de Abelardo Ramos, no estamos movidos por una pretensión de defensa de la “integridad revolucionaria” de Ramos, algo que resulta innecesario y que movería a risa al propio Abelardo, siempre ajeno a los purismos ideológicos y al congelamiento de cualquier sistema de ideas.

Tampoco tratamos de defenderlo de los ataques de quienes, con gran prudencia, se cuidaron muy bien de polemizar con él en vida y hoy discurren con soltura acerca de presuntas traiciones y claudicaciones.

Todo eso nos es ajeno: los textos y la acción política de Ramos no necesita de defensores. La lucha política supone pro...continua



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Centro Documental Jorge Abelardo Ramos - C. A. de Buenos Aires, Argentina, UNASUR