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27/8/1994 . La incorporación al peronismo. Informe a la Convención del MPL por Jorge Abelardo Ramos


porque la realidad argentina es muy compleja. Y en ese mundo estaba Murray, el poeta, estaba Terzaga, el gran historiador de Córdoba, estaba Esteban Rey, gran abogado, tucumano y jujeño, que ahora debe tener mucha edad. Y cada uno de nosotros era, por supuesto, un ser extravagante porque solamente a un extravagante se le podía ocurrir, en el extremo sur de América Latina, …. La revolución mundial sin dinero y teniendo en cuenta que todo el sistema político de la Argentina estaba contra nosotros.
El Partido Socialista era un partido serio, 40 diputados tenía. El Partido Comunista era un partido serio desde el punto de vista del dinero. El Partido Conservador dominaba el país, el radicalismo estaba podrido hasta la médula después de la muerte de Yrigoyen.

Los diarios de esa época eran como los de ahora, lo cual me evita toda clase de comentarios. Y nosotros sacábamos periodiquitos chiquititos, diríamos, contra el mundo entero. Habíamos declarado la guerra al género humano y por supuesto, el género humano nos pagaba en la misma moneda. De eso iba a resultar, con el tiempo, como algunos de ustedes saben, que habiendo tenido nosotros una posición contra la Guerra Mundial, cuando todo el mundo en la Argentina deseaba entrar a la guerra, en el año ’40, ’41, todos los partidos querían entrar a la guerra para defender a la democracia inglesa y norteamericana y a Rusia. Había un grupo de nacionalistas que eran neutralistas y nosotros estábamos contra todos: contra Hitler y contra Churchill. Entonces, poco después, cuando va a llegar Perón, que era la encarnación del infierno, estábamos apoyando a Perón. Por eso, el pobre Sábato, que me conocía desde mucho tiempo atrás, va a escribir esa novela Sobre héroes y tumbas, donde yo aparezco como personaje, en Buenos Aires, con el nombre Méndez y hay un diálogo con Sábato que también es protagonista de su novela, que se llama Bruno y yo, que soy Méndez, en una confitería antigua que se llama Helvética, donde estábamos conversando, después yo me voy, cruzo la calle y entonces él, Sábato, me mira y comenta “Qué tipo extraño este Méndez. Con la cantidad de gente que lo odia en Buenos Aires se podría hacer una sociedad más importante que la Sociedad Española de Socorros Mutuos”.

Esa era un poco la situación nuestra. Pero hay una cosa que, para llegar a lo que nosotros queremos llegar hoy, es muy importante. Estamos contra la guerra, somos un grupo insignificante, sacamos manifiestos, declaramos que es una guerra de bandidos por el reparto de las colonias. Si hay que juzgar algún día a los responsables del genocidio de la Segunda Guerra Mundial, Hitler debería estar en el primer sillón del banquillo de acusados, y en seguida de él, Churchill. Porque lo que quería Hitler era redefinir el mundo colonial, que era propiedad o estaba bajo el control de Inglaterra y Francia y de Bélgica, que dominaban Asia, Africa, la India… todo. Entonces Hitler quería “repartir la torta”. La diferencia era esa. Por eso Hitler era expresión del belicismo y del expansionismo militar más atroz e Inglaterra adquiría el carácter del que no quiere guerra porque no puede, en una guerra, arriesgar lo que posee. El pacifismo inglés significaba seguir en el dominio colonial del mundo y Hitler decía “yo quiero algo”. Ahora, no era solamente esa disputa. Hitler representaba las fuerzas demoníacas del capitalismo alemán encerrado en el centro de Europa. Trotsky había dado una definición muy notable de Hitler, había dicho “este epiléptico germano, con una máquina de calcular en el cráneo, y un poder ilimitado en las manos, no es la expresión demoníaca de un nuevo …..tunerland…. es la expresión directa de la fuerza explosiva del capitalismo alemán imperialista”.

Porque acá, en la literatura putrefacta de la democracia, se decía que Hitler era un tirano, un hombre que mataba a la gente… No, no, no: expresaba al capitalismo alemán, en su forma más racional, más calculadora y más genocida. Formaba parte de ese régimen capital...continua



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