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12/2/1986 . Al Señor Presidente del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas. por Jorge Abelardo Ramos


dolosa deuda externa a los banqueros de los invasores).
2) La guerra de las Malvinas ha demostrado que solo los propios recursos de la industria civil y de la tecnología militar argentina pueden garantizar la defensa nacional en caso de conflicto. Se impone reestablecer el desarrollo industrial que ponga fin a la dolorosa situación de la clase trabajadora, los técnicos y la clase media pauperizada. Solo así podrá asegurarse el pleno desenvolvimiento de los recursos potenciales de la Nación. Industrialización, justicia social y defensa nacional son valores indisociables.
3) Resulta imperioso el apoyo del Estado a la Comisión Nacional de Energía Atómica, a Fabricaciones Militares y a las plantas nacionales de acero, amenazadas hoy de “privatización”, equivalente a “extranjerizar”. La obra del general Savio se encuentra en peligro. Pilares tradicionales de la estrategia nacional para una Argentina independiente se encuentran paralizados bajo la perversa sugestión de los banqueros anglosajones. LA política es la continuación de la guerra por otros medios, podríamos decir parafraseando a Clausewitz, de donde se deduce que la causa de las Malvinas exige suspender la venta de las empresas estatales así como decidir la construcción de submarinos nucleares. Debemos unir la ciencia y la ingeniería nacionales con los planes de la defensa y la investigación tecnológica.
4) Se requiere la preparación de manuales y textos de estudio sobre la historia del colonialismo británico en la Argentina y el Tercer Mundo, a fin de exorcizar en el sistema educativo argentino el mito de las potencias “civilizadoras” de Occidente.
Señores Jueces:
Hay una Argentina impublicable, profunda y viviente que no encuentra eco en el régimen de difusión actual. Esa Argentina experimenta una profunda ansiedad por la sentencia en la causa de las Malvinas sometida a la decisión de ese Consejo Supremo. Si ella fuera absolutoria, reforzaría la posición argentina en el litigio; si por el contrario, fuera condenatoria, consolidaría el alicaído prestigio británico. Necesitamos demostrar a todos los intrusos y policías coloniales, presentes o futuros, que el país está unido alrededor de las Malvinas unido contra el pérfido poder imperial. NO hay mal medio para recuperar las islas, ni momento inoportuno para hacerlo. ¿Qué hace falta? Solo inteligencia, valor y patriotismo.
Saludo a los Señores Miembros del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas muy atentamente.


Jorge Abelardo Ramos


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