facebook  facebook  
    home   novedades   colaboradores   contacto
 
 
 
 
 
 
 
 
12/2/1986 . Al Señor Presidente del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas. por Jorge Abelardo Ramos


lustrar lo antes referido, me permito adjuntar al presente Memorial un ejemplar del libro que contiene el Informe de Lord Franks, a cada miembro del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas.
No cabe duda que se trató de una decisión política inevitable, adoptada en el momento justo. Desde hacía generaciones ese reclamo yacía en lo más profundo de la conciencia nacional. Su consecuencia milita fue una operación que solo costó la vida del Capitán Giachino, el primer héroe de las Malvinas, aunque no el último.

En cuanto a la rendición de Puerto Argentino, no se trató del fin de la guerra, sino de la suerte de una batalla. El gran estratega británico Lidell Hart sostiene que es preciso desconfiar de aquellos generales o políticos que padecen la obsesión de ganar todas las batallas. La verdadera victoria consiste en la realización de los fines que el país en guerra se ha propuesto lograr. Tales fines no se obtienen exclusivamente por medios militares.
Es frecuente en la historia que dichos objetivos sean alcanzados con el auxilio de criterios políticos, financieros, económicos, culturales o diplomáticos. El objetivo de la guerra no puede residir en el aniquilamiento del enemigo, a costa de la extenuación propia, ni el azar de una batalla, condicionar el resultado de una guerra. Todos los factores proveídos por la voluntad nacional deberían concurrir al fin deseado, en nuestro caso recuperar las Islas Malvinas o preparar el espíritu público para hacerlo.
Para escoger un simple ejemplo, el procesamiento de los generales que el 17 de junio de 1982 derrocaron al Presidente Galtieri sería un juicio más útil a la causa de Malvinas y más adecuado para las funciones del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas que el juzgamiento de los Comandantes que ordenaron el retorno de las islas a nuestras manos.

Debo recordar que dichos Generales – Reston, Vaquero, Varela Ortiz, Sotera, Trimarco, Martella, Nicolaides, Calvi y demás colegas – despojaron del poder al Presidente Galtieri no ha causa de una batalla perdida, sino porque en realidad Galtieri se había atrevido a iniciarla. Los Generales conspiradores no pudieron soportar la presión de los cipayos (vocablo de origen persa).
En definitiva, los tres Comandantes iniciaron la lucha y los generales liberales la concluyeron de manera vergonzosa. Por lo demás, es un secreto a voces, que desde semanas antes del 14 de junio un grupo de militares del Estado Mayor, ayudados por civiles “prominentes”, comenzaron a conspirar desde la Embajada Norteamericana, con la paternal ayuda del Sr. Harry Schlaudeman. EL propósito era reemplazar al gobierno en guerra con los ingleses por un “gobierno civil provisorio” destinado a hacer la paz con la piratería extranjera que asediaba las islas. Hasta políticos hoy altamente situados participaron de esa conspiración que vio la luz el día 17 de junio. El General Vernon Walters, funcionario de la CIA y agente diplomático de la Casa Blanca, que visitó Buenos Aires en secreto tres veces, podría relatar pormenores punzantes sobre estos singulares argentinos. YA en mayo de 1982, la “desmalvinización” estaba en marcha en las mas altas esferas militares y civiles de la Argentina en guerra. Esta historia aún está por escribirse.

Después de la rendición de Puerto Argentino, la Junta que reemplazó a Galtieri ejerció el triste papel de organizar la lúgubre llegada de los soldados y oficiales vencidos y traicionados. NO hubo nada mas desmoralizador que aquel regreso semi clandestino, sin pueblo y sin flores. Aturdidos y vejados, los héroes anónimos entraron al país por la puerta trasera, apenas rozados por la ironía de la gran prensa que rebosaba de piedad por la “comida fría” y el “pie de trinchera”, mientras se solazaba en la derrota y condenaba la “aventura criminal”. LA maquina de propaganda descargo entonces todo su poder para quebrantar el espíritu de los ex combatientes. LA llegada al continente fue como vivir una gran vergüenza. Al parecer, habían sido inútiles l...continua



Página 2 de 6

 
 
Instituto del Pensamiento Nacional Latinoamericano
Piedras 1326, C.A.B.A., Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina, Mercosur.