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25/5/1968 . A Juan Domingo Peron por Jorge Abelardo Ramos


De mi mayor estima:
Espero q haya llegado a su poder mi carta anterior en la que le acusaba recibo del mensaje enviado al IV Congreso del partido Socialista de la Izquierda Nacional. Ahora tengo el placer de adjuntarle el ultimo numero Lucha Obrera, en el que se reproduce el texto de dicho mensaje y las principales tesis de poltica argentina, latinoamericana e internacional aprobadas por dicho Congreso. Asimismo confi en que al recibir la presente haya llegado a sus manos el ejemplas de mi libro Historia de la Nacin Latinoamericana que le remit desde Montevideo.
La posibilidad de viajar a Europa, que le anunciaba en mi anterior, se ha concretado. Estar en Madrid el domingo 9 de junio. En caso de que sus ocupaciones se lo permitan, me gustara saludarlo y conversar con Ud.
El empate circunstancial entre Ongana y Alzogaray indicara aparentemente, como la comedia francesa, que la guerra de Toya no ocurrira. Pero creo que nada hay menos solido que este gobierno. La situacin actual de nuestro pas se reduce, a mi juicio, a ala oposicin tctica de las clases y grupos dominantes civiles y militares, oligarcas, democrticos y nacionalistas a poner en prctica la Ley Saenz Pea y otorgar al pueblo la plenitud de sus derechos electorales. En otras palabras, dichos grupos coinciden en rechazar la posibilidad de que el peronismo presente el nombre de su jefe como candidato a Presidente de la Repblica en comicios limpios. La famosa crisis argentina esconde, medularmente, la hospitalidad de estos grupos a que el pueblo pueda votar. Esto incluye, naturalmente, a los propios electoralistas profesionales, como los radicales y sus aliados minoritarios, que desean una solucin electoral bajo garantas expresas de que el poder decisivo del peronismo sea amputado en esa interesante circunstancia. Los nacionalistas , por su parte , sea como empleados de Ongania o como opositores ,siguen siendo los eternos consejeros del Prncipe de turno , y prefieren , como era de esperar , una solucin autocrtica, un Estado y prefieren , como era de esperar , una solucin autocrtica, un Estado teologal , una eficiente polica y discursos con buena factura literaria aunque manteniendo al pueblo lejos de la Casa de Gobierno .De este modo los discpulos de Yrigoyen , inveterados ordeadores de Senz pea y la pureza del sufragio , se han convertido en los gendarmes del fraude . Pareciera que para volver a la soberana popular , no quedara otra que el de la lucha armada , tal cual la puso en prctica Yrigoyen antes de 1912 y 1916 . Naturalmente, la historia no se repite y es difcil establecer las condiciones mediantes las cuales el pueblo argentino pondr trmino a este concierto de mixtificadores . Por ahora, la lucha poltica en todos los planes es lo que impone el sentido comn. En este sentido, debe aplicarse inversamente la sentencia de Clausewitzi La guerra es la continuacin de la poltica, pero por otros medios.
Espero saludarlo pronto en Madrid .Hasta ese momento, reciba los ms cordiales saludos de


Jorge Abelardo Ramos

 
 
Instituto del Pensamiento Nacional Latinoamericano
Piedras 1326, C.A.B.A., Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina, Mercosur.