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24/1/1952 . CLAVES DE LA DOMINACION MUNDIAL por Victor Almagro

Desde Napolen Hasta Truman los Estrechos Turcos Son Zona de Friccin

EXCLUSIVO
PARIS- La poltica moderna ha contribuido al desarrollo de dos materias conexas: geografa e historia. Los nios de hoy pueden trasladar su mirada desde las historietas a la pgina de telegramas y en todas partes encontraran pelabras indicativas de lugares remotos que ya resultan familiares. Las propias historietas se interesan por los nuevos inventos e innovaciones tcnicas, si dejamos de lado el aspecto particularmente morboso que ensombrece algunas pginas de tiras cmicas en el periodismo norteamericano.
El problema de los estrechos turcos ha preocupado a los estrategas de Rusia, Turqua, Alemania, Francia y contemporneamente a los Estados Unidos, esa punta de lanza del imperialismo que considera al planeta como su dominio natural.
Ya Napolen haba indicado a esa zona como una regin llave de la dominacin mundial. Si bien es cierto que actualmente no podra decirse algo tan rotundo, ya que el advenimiento a la vida poltica de nuevos estados soberanos ha repartido en mltiples radios esas llaves, los estrechos continan siendo de una importancia capital para la Unin Sovitica o para cualquier otra potencia interesada en el dominio del mundo. Potenciando esta idea, podramos decir que las fronteras estratgicas de los Estados Unidos tambin se encuentran en el Bsforo.

El imperio zarista

La aspiracin rusa de obtener un control poltico y militar no slo sobre los estrechos sino tambin sobre Estambul, haba sido enunciada por los ministros del rgimen zarista primero y luego por sus generales. Como corresponda a la ineptitud formidable de este rgimen, que no gan ninguna guerra con ninguna potencia de occidente, esas ambiciones concluyeron en un completo fracaso.
El fundamento de esa poltica, sin embargo, no era ilusorio. La regin de los estrechos no solo se conectaba con las regiones rusas del Mar Negro, sino que unan a Europa con Asia y abran la posibilidad de una expansin hacia el Mediterrneo. La cada del zarismo encontr en la burocracia sovitica a la heredera de problemas geogrficos similares, pero de un contenido poltico diferente.
Stalin habra exigido en sus acuerdos con Hitler, manos libres en la regin de los Dardanelos, pero el dictador alemn se neg a satisfacer ese requerimiento, fundado en las mismas razones esgrimidas por Inglaterra o Francia en el pasado, vale decir, en el temor a un excesivo podero de la Unin Sovitica en la Europa Occidental. Se trataba de cerrarle el camino.
Los paradjicos reagrupamientos polticos de esta post-guerra tan blica han planteado una nueva situacin en Turqua. En la poca del sultanato, esa nacin estaba frecuentemente ligada a la poltica exterior del Kiser. Con la revolucin de los jvenes turcos, la nueva burguesa otomana realiz una poltica pendular entre las grandes potencias, apoyndose alternativamente en una u otra.
El ascenso de Estados Unidos a las cumbres de la poltica mundial ha inducido a Turqua a realizar otro viraje, esta vez hacia Washington.
Como las necesidades defensivas de la Unin Sovitica abarcan no slo la Cortina de Hierro, sino tambin cualquier ruta de penetracin hacia su territorio, como los estrechos turcos, somos testigos de un nuevo duelo entre los dos grandes bloques. Truman enva armas y obtiene bases en los estrechos. La URSS protesta y se fortifica en el Mar Negro. Y la antigua nacin neutral turca, lo mismo que los enemigos de los aliados democrticos- Italia, Alemania occidental y Japn-, se estrechan en apasionado idilio con el pas que fabric la bomba atmica. Asomado al panorama actual del mundo, desde el cielo o el infierno. Hitler se dir: Yo no comprendo nada. Pero no es tan difcil entender este siniestro galimatas.


Artculo publicado en el Diario Democracia
Edicin del Jueves 24 de Enero de 1952 (Pg. 1)

 
 
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