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22/4/1953 . Pearl BUCK por Mambrú

De Frente y De Perfil

ANTES de que el águila imperial desplegara sus alas, la literatura norteamericana estaba circunscripta a temas locales. En la primera hora del capitalismo yanqui, Walt Withman fue su profeta, la única fuerza de aquel periodo febril. Emerson era mas bien un ingles. London anuncia la aparición del proletariado y al mismo tiempo sus prejuicios raciales, su admiración por el triunfo y otras lacras semejantes que la burguesía se complacía en difundir entre los asalariados. La era imperialista daría auge a otro género literario. Mientras los banqueros del Este miraban hacia el Pacifico (con gran inquietud de los ingleses), algunos escritores seguían los pasos de los misioneros yanquis que abrían el camino a los agentes comerciales de las corporaciones. Detrás de los evangelizadores aparecían los vendedores de la Standard Oil. Sus hijos despertaron a la vida en el continente asiático y escribieron memorias, se hicieron periodistas y escritores. Pearl Buck, nacida en 1892, proporcionaría al mundo norteamericano sus grandes frescos de la vida china. Como toda moda literaria, la que introdujo Pearl Buck escondía razones profundas. La más simple es la siguiente: Estados Unidos tenía intereses en China. La tesis central de la señora Buck era llevar a la miseria China y a su atraso milenario las bendiciones de la democracia norteamericana, su calefacción, su refrigeración, su confort, su abecedario. Como todos los norteamericanos que visitaron pueblos atrasados, la primera palabra que se le ocurría a la señora Buck y a la cual ella infundía un sentido mágico, era la palabra democracia. Pero en China esto era hablar en ingles. Era un verdadero cuento ingles para China.

Artículo publicado en el Diario El Laborista
Edición del 22 de abril de 1953 (Pág. 07)

 
 
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